Primera línea: el reglamento
- Límites fijos. Hay un número máximo de compras al día y solo se puede comprar valores de la lista vigilada. Cualquier orden fuera de esas reglas se rechaza sola.
- Cuenta comprobada. Antes de operar, el sistema verifica que está conectado a la cuenta correcta.
- Filtro de mercado. Se mira si el mercado está alcista, lateral o bajista, y el nivel de miedo (VIX), para ajustar cuánto se arriesga.
Segunda línea: cada jugador se cubre
- Paradas que suben. Cada compra tiene una salida de protección que sube cuando el precio sube, para no devolver lo ganado.
- Cada posición, su regla. La vende la regla de la estrategia que la abrió, no una decisión improvisada.
- Banquillo a mitad de tamaño. Una estrategia en duda sigue jugando, pero con la mitad de dinero.
Última línea: el portero
- Parada de emergencia. Vigila el capital total y frena las compras si algo va mal.
- Vigilancia 24/7. Si una pieza falla, el sistema avisa al momento y se intenta recuperar solo.
- Retirada definitiva. Una estrategia que baja tres veces no vuelve a jugar.
El riesgo que siempre queda
Ninguna defensa es perfecta. Estos riesgos siguen ahí y conviene tenerlos claros:
- Saltos de precio. Una acción puede abrir mucho más abajo que su parada de protección, por ejemplo tras una mala noticia de madrugada.
- Empresas pequeñas. Se mueven más y a veces hay pocos compradores o vendedores.
- Simulado frente a real. Con dinero real, el precio conseguido puede ser algo peor que el del simulador.
- Fallos técnicos. Conexiones, proveedores de datos o el propio bróker pueden fallar.
- El pasado no se repite. Que algo haya funcionado no asegura que vuelva a funcionar.