Un club, no una bola de cristal
FSR Trading no intenta adivinar el precio de mañana. Hace algo más modesto y más fácil de comprobar: pone a competir varias formas de invertir y solo deja jugar a las que, con el paso de las semanas, lo hacen mejor que el mercado.
El mercado está representado por el S&P 500, el índice de las 500 grandes empresas de EE. UU. Si una estrategia gana dinero pero menos que el S&P 500 en esos mismos días, no merece jugar: habría bastado con comprar el índice.
Dónde entrenan las estrategias
La cantera es el campo de entrenamiento. Cada día de bolsa lee la información pública de las acciones que vigila, cerca de 1.500 elegidas con reglas fijas:
- Noticias y comunicados de las propias empresas.
- Resultados y documentos oficiales publicados en la SEC, el regulador de la bolsa de EE. UU.
- Las compras que declaran los grandes inversores (los informes trimestrales 13F).
- Las operaciones que declaran los congresistas de EE. UU., que por ley deben hacerlas públicas.
Cuando un hecho cumple lo que pide una estrategia, esa estrategia «compra». En la cantera la compra es imaginaria: se apunta con el precio real del momento, su motivo, su salida y lo que hizo el S&P 500 mientras tanto. Así se mide sin arriesgar nada.
Quién decide la alineación
Cada noche, al cerrar la bolsa de Nueva York, un programa revisa a todas las estrategias con las mismas reglas. No hay favoritos ni decisiones a mano.
Para subir
Muchas operaciones, ventaja frente al S&P 500 ya descontadas las comisiones y una ventaja que la suerte no explique. Mientras la cuenta sea simulada, una estrategia también puede subir a prueba por su historial.
Para no repetir
Si una candidata se parece demasiado a una titular, no sube: dos jugadores que hacen lo mismo no aportan nada.
Para bajar
Si una titular flojea, pasa al banquillo y juega a mitad de tamaño. Si con pruebas deja de ganar al mercado, vuelve a la cantera. Tras tres bajadas se retira para siempre.
Los únicos que compran
Solo las estrategias titulares compran en la cuenta. Dos ejecutores se reparten el trabajo:
Empresas grandes
Un ejecutor se encarga de las acciones de gran capitalización (las llamadas large caps).
Empresas pequeñas
Otro se encarga de las de pequeña capitalización (small caps), que se mueven más y piden más prudencia.
Cada posición pertenece a la estrategia que la abrió y la cierra su propia regla. La protección de cada compra va subiendo cuando el precio sube (una «parada que sube», o trailing stop), para no devolver lo ganado.
Lo que vigila a los jugadores
El vigilante
Comprueba día y noche que todas las piezas funcionan y avisa por Telegram si algo falla.
El parte meteorológico
Un filtro mira si el mercado está alcista, lateral o bajista, y el nivel de miedo (el índice VIX), para jugar más o menos fuerte.
El reglamento
Unos límites rechazan cualquier compra fuera de las reglas: un máximo de compras al día, solo valores de la lista vigilada y solo en la cuenta comprobada. Una parada de emergencia vigila el capital por encima de todo.
Las reglas exactas, en el vestuario
Se publica qué hace cada estrategia, cuándo compra, cuándo vende y con qué resultado. Lo que no se publica son sus reglas exactas: si se conocieran, otros podrían adelantarse y la ventaja desaparecería.
Eso no resta transparencia a los resultados: todas las operaciones cerradas se ven en el panel, las buenas y las malas. Lo explicamos en Transparencia y resultados.