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El dinero parado

Puedes acertar en todas tus compras y aun así perder el partido. Basta con que tu dinero pase la mayor parte del tiempo en el banquillo.

Por Fernando 3 min de lectura

1' · El problema

El rival nunca descansa

Quien compra un fondo del S&P 500 tiene su dinero trabajando todos los días del año. Un sistema como FSR funciona de otra forma: cada estrategia espera su momento, compra, vende y vuelve a esperar. Mientras espera, el dinero de ese hueco está quieto en la cuenta.

En la industria de los fondos esto tiene nombre: cash drag, el lastre del efectivo. Un fondo que guarda un 10 % en efectivo, en un año en que la bolsa sube un 20 %, empieza el partido perdiendo dos puntos sin haber tomado una sola decisión mala.

El dinero parado no pierde dinero. Pierde el partido.

20' · Los números de casa

Lo que medimos en FSR

Cada ejecutor reparte su capital en tres huecos. El 28 de octubre de 2026 medimos qué habría pasado con la única titular de ese momento, usando sus operaciones de los tres años anteriores:

  • Dinero invertido de media: un 29 %. Más de la mitad de los días no había nada comprado.
  • Sus señales llegaban en racimos. Muchas el mismo día, cuando los grandes inversores publican sus declaraciones trimestrales, y luego semanas sin ninguna. Los días de racimo sobraban señales; el resto del trimestre, sobraban huecos.
  • El coste del banquillo: en un periodo en que el S&P 500 subió un 17 % al año, tener el 71 % del dinero quieto suponía quedarse unos 12 puntos al año por detrás, antes de saber si la estrategia acertaba o no.

El otro ejecutor, el de las empresas pequeñas, no tenía ninguna titular: su dinero estaba parado el 100 % del tiempo.

45' · La solución

Un fondo como sala de espera

La idea es sencilla: el dinero de los huecos que ninguna titular está usando espera en un fondo que copia al S&P 500. Cuando una titular quiere comprar, el fondo se vende en la apertura y ese dinero pasa a la titular. Cuando la titular vende, el dinero vuelve al fondo.

Así cambia la pregunta. Antes, para no quedarse atrás, las estrategias tenían que ganar al índice y además compensar todo el tiempo parado. Ahora, sin señales, el equipo va igual que su rival. Para ganarle, las titulares tienen que hacerlo mejor que el índice cuando juegan: ni más ni menos de lo que se les pide.

La reserva no crea ventaja. Quita una desventaja que no tenía nada que ver con acertar o fallar.

70' · La letra pequeña

Lo que cuesta y cuándo no sirve

  • Comisiones. Entrar y salir del fondo son dos órdenes más. Con cuentas pequeñas, cada orden pesa (lo contamos en comisiones en cuentas pequeñas). Por eso solo va al fondo el dinero que lleva unos días sin usarse: si un hueco se libera un día y se ocupa al siguiente, no compensa.
  • Con muchas titulares, casi no se usa. Simulamos qué pasaría si subieran también las dos estrategias que mejor iban en vivo: el dinero estaría invertido en ellas el 97 % del tiempo y la reserva apenas haría dos o tres órdenes al año. Se aparta sola.
  • Cuando la bolsa cae, el fondo también cae. Igual que el rival. La reserva no protege de las caídas; la que protege es la parada de emergencia, que en sus niveles más altos también vende el fondo.
  • Cuenta en el marcador. La rentabilidad del primer equipo incluye la reserva. Es lo justo: el marcador compara el dinero del equipo con el del rival, esté donde esté.

Aviso: esto es información, no asesoramiento financiero. FSR Trading opera hoy en una cuenta simulada. Invertir conlleva riesgo de pérdida.

90' · Sigue leyendo

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